Ya no más.
Llega un día, que se convierte en el día, que ya uno quiere dejar de taparse su propio Sol con las manos. ¿Qué Sol?¿De dónde viene esa luz? Esa luz de de repente entra en la vida de uno, de a poquito y sin pedir permiso: de una sonrisa honesta, una mirada transparente, una caricia, un abrazo, que digo su abrazo. Esa luz.
Andaba sin buscar nada y me encontré con una persona que vale todo: la memoria, la pena y, sobre todo, la alegría. Pero no hay nada más incierto que el futuro para algo que está en el aire pero que se siente; no se vive de recuerdos, aunque su presencia es una de las huellas más preciadas; y el presente es lo que tenemos con sus constante de cambio, sin embargo en mi corazón es permanente su estadía y sin querer se agranda cada día.
Un día me di cuenta que quería de verdad a alguien y que para no esperar nada a cambio, como un sentimiento recíproco, hay que taparlo de superación, mientras que hoy puedo decirme a mi misma que sin dudarlo, desde el día que no lo pude despedir hasta que volví a mi casa, no pasó un día sin pensar él. Aprendí a valorarlo, recordarlo, aprehenderlo y a extrañarlo.
Sin lugar a duda, él me hace sentir que nunca voy a estar sola, pase lo pase, me da fuerza, me motiva a ser lo que quiero ser o hacer, amo poder ser cuando estoy con él. Lo mejor de todo es la persona que es él, se merece todo lo lindo que le pueda pasar, las oportunidades y puertas que se le puedan abrir, aunque sino se las abre. Podría hablar horas de él, porque lo quiero, lo quiero de verdad y el arte de amar, es causa de conocimiento.
Es lindo habernos conocido.

No comments:
Post a Comment